ÁREA TEMÁTICA

Estándares humanitarios, calidad y rendición de cuentas

Prestar asistencia no basta: hay que hacerlo bien. El sistema humanitario ha desarrollado estándares para garantizar una acción de calidad, segura y digna, como el Proyecto Esfera o la Norma Humanitaria Esencial. Al mismo tiempo, ha asumido compromisos que no ha cumplido del todo: devolver poder a las comunidades afectadas, financiar y reconocer a los actores locales, y rendir cuentas ante quienes reciben la asistencia.

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¿Qué estándares garantizan la calidad de la acción humanitaria?

La calidad de la acción humanitaria se apoya hoy en estándares acordados internacionalmente que definen qué es una respuesta digna, segura y eficaz. Posiblemente, los dos más importantes sean el Proyecto Esfera y la Norma Humanitaria Esencial (Core Humanitarian Standard o CHS). Esfera establece, además de una base ética, jurídica y práctica para la acción humanitaria, una serie de normas técnicas mínimas. El CHS define compromisos para mejorar la calidad y la rendición de cuentas ante las comunidades.

Estándares mínimos humanitarios y proyecto Esfera
  • El Manual Esfera, surgido en 1998 tras la crisis de Ruanda de 1994, es el marco de referencia global para la calidad y la rendición de cuentas en acción humanitaria, adoptado por la práctica totalidad de organizaciones humanitarias.
  • El primer bloque del Manual Esfera recoge la Carta Humanitaria, los principios de protección y la Norma Humanitaria Esencial, conectando los estándares técnicos con los fundamentos éticos y jurídicos de la acción humanitaria.
  • El segundo bloque del Manual Esfera incluye estándares técnicos mínimos para agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria y nutrición, alojamiento y asentamiento, y salud. 

8 minutos de lectura

Norma Humanitaria Esencial
  • La Norma Humanitaria Esencial (CHS) establece nueve compromisos de calidad y rendición de cuentas que las personas y comunidades afectadas por crisis pueden esperar de cualquier organización humanitaria.
  • Su cumplimiento puede verificarse mediante autoevaluación, verificación independiente o certificación, un sello que cada vez más donantes reconocen o exigen para acceder a su financiación.
  • A pesar de los avances, el incentivo real de las auditorías sigue viniendo de los donantes, no de las comunidades: la rendición de cuentas hacia arriba aún pesa más que la rendición de cuentas hacia las personas afectadas.

16 minutos de lectura + 2 preguntas de reflexión asistida por IA

¿Cómo pretende el sistema humanitario devolver el poder a las comunidades y actores locales?

El sistema humanitario lleva décadas reconociendo que las comunidades afectadas y los actores locales deben tener más poder, más voz y más recursos. Reforma tras reforma se ha ido avanzando en marcos normativos, compromisos y herramientas para hacerlo posible. Sin embargo, las dinámicas de poder reales apenas han cambiado en torno a la participación comunitaria, la rendición de cuentas y el empoderamiento de actores locales. 

Localización
  • Los actores locales pueden actuar con rapidez, coste-efectividad y legitimidad comunitaria, pero reciben menos del 3% de la financiación humanitaria directa y ocupan pocas posiciones de liderazgo y toma de decisiones.
  • En 2016, el sistema humanitario se comprometió a canalizar el 25% de la financiación a actores locales lo más directamente posible, un objetivo no alcanzado que se ha ido rebajando.
  • Sin financiación de costes indirectos, las organizaciones humanitarias locales y nacionales no pueden desarrollar estructuras de gestión, retener personal experimentado o competir en igualdad de condiciones.

6 minutos de lectura + 1 pregunta de reflexión asistida por IA

Participación comunitaria
  • A lo largo de las reformas humanitarias se ha prometido una «revolución de la participación» que nunca ha llegado.
  • Las organizaciones humanitarias son las que siguen controlando qué información se recoge, cómo se analiza y qué decisiones se toman con ella, sin que apenas se hayan modificado las dinámicas de poder entre ellas y las comunidades.
  • La participación comunitaria genuina requiere más tiempo y financiación flexible del que permiten los ciclos de proyecto actuales. Por ello, cada vez más voces piden alargar esos ciclos y aumentar la financiación multianual como condición previa.

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