ÁREA TEMÁTICA

Salud sexual y reproductiva en emergencias humanitarias

En las crisis humanitarias, los derechos sexuales y reproductivos se ven amenazados. Este recurso de aprendizaje reúne los marcos normativos, los estándares mínimos de respuesta y los principales problemas de salud sexual y reproductiva que afectan a la población en emergencias: desde la violencia de género hasta la salud materna y neonatal, pasando por la anticoncepción, el acceso al aborto seguro y la salud menstrual. Encontrarás ejercicios de reflexión asistidos por IA en cada página y un caso de estudio al final.

7

páginas

¿Por qué son importantes los derechos reproductivos en las crisis humanitarias?

En emergencias humanitarias, los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas se pueden ver fuertemente amenazados. La violencia de género se dispara, el acceso a servicios de salud se interrumpe y las desigualdades de género que ya existían se intensifican por la nueva situación.

Defender estos derechos es una prioridad de salud pública desde el primer día de la respuesta humanitaria. Por eso el sector ha adoptado un Paquete de Servicios Iniciales Básicos de Salud Sexual y Reproductiva en Situaciones de Crisis (MISP). Este primer bloque analiza el contexto que catalizó su publicación, los objetivos que persigue, las limitaciones que existen en su implementación y el impacto de la crisis financiera humanitaria de 2025.

Why reproductive rights matter?
  • La conferencia de El Cairo de 1994 definió los derechos reproductivos como derechos humanos y evidenció las necesidades específicas de mujeres y niñas en contextos humanitarios.
  • Como respuesta a estas necesidades nació el MISP, que desde 2010 forma parte de los estándares Esfera.
  • El MISP es un mínimo indispensable pensado para la fase aguda de la emergencia, que debería ampliarse conforme sea viable hacerlo.
  • Pese a los avances, su aplicación real sigue siendo un objetivo aspiracional que una realidad.

7 minutos de lectura + 1 pregunta de reflexión asistida por IA

¿Cuáles son las prioridades centrales de salud sexual y reproductiva en conflictos y emergencias?

En contextos de violencia, desplazamiento y colapso de servicios esenciales, se multiplica el riesgo de violencia sexual, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y complicaciones durante el embarazo y el parto. El MISP las identifica como prioridades centrales indispensables.

Las cuatro páginas de este bloque exploran estas prioridades en profundidad, cubriendo la importancia, causas y tipología de los problemas, analizando las maneras de prevenir sus causas y abordar sus consecuencias, y explicando las barreras que existen para la protección de los derechos reproductivos de mujeres y niñas en emergencias.

Violencia de género en crisis humanitarias
  • En conflictos, la violación y la agresión sexual se usan deliberadamente como arma de guerra, tortura, terrorismo y sometimiento. En Ruanda, entre 100.000 y 250.000 fueron violadas durante tres meses de genocidio en 1994.
  • El marco RESPECT de la OMS propone siete estrategias complementarias de prevención basadas en evidencia, que van desde el empoderamiento económico de las mujeres hasta la transformación de normas y roles de género.
  • Los estándares mínimos para la respuesta a violencia de género en emergencias humanitarias incluyen 16 criterios organizados en principios básicos, acción multisectorial y procesos críticos de coordinación y manejo de datos.
  • Las personas que se identifican como LGTBIQ+ también pueden sufrir mayor discriminación y violencia, y encuentran barreras adicionales para acceder a los servicios de asistencia y protección.

14 minutos de lectura + 2 preguntas de reflexión asistidas por IA

Anticoncepción en crisis humanitarias
  • En zonas de conflicto en África, entre el 43% y el 71% de las mujeres desean retrasar o evitar un embarazo, pero es justo en crisis humanitarias cuando el acceso a anticonceptivos es más difícil y se resiente más la calidad de los servicios de planificación familiar.
  • Se estima que 218 millones de mujeres en países de rentas bajas y medias que no desean quedarse embarazadas no usan anticonceptivos modernos. El 77% de todos los embarazos no deseados ocurre en este grupo.
  • Garantizar el acceso a anticonceptivos modernos reduciría en casi un 75% los abortos inseguros y evitaría unas 70.000 muertes maternas, solo entre mujeres de países de ingresos medios y bajos.

14 minutos de lectura + 2 preguntas de reflexión asistidas por IA

VIH/SIDA y otras ITS
  • En 2023 hubo 1,3 millones de nuevas infecciones por VIH en el mundo. A pesar de los avances en diagnóstico y tratamiento, el número de nuevos casos no ha disminuido como se esperaba y la prevalencia sigue aumentando en contextos humanitarios.
  • La vulnerabilidad al VIH aumenta en emergencias humanitarias: se destruyen redes de protección social, aumenta la violencia sexual, se interrumpe al acceso al tratamiento antirretroviral y se deteriora la seguridad alimentaria.
  • La nueva estrategia global de lucha contra el VIH/SIDA 2026/2031 apuesta por su integración en la atención primaria y el liderazgo local. Es un cambio de dirección coherente desde la salud pública, pero que se produce abruptamente ante la brusca reducción de financiación global.

13 minutos de lectura + 1 pregunta de reflexión asistida por IA

Salud materna
  • La tasa de mortalidad materna en contextos humanitarios alcanza 504 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, frente a 11 muertes en países de altos ingresos. Dos tercios de todas las muertes maternas y cerca de la mitad de las neonatales se concentran en contextos humanitarios.
  • La mayoría de las complicaciones obstétricas no son predecibles ni prevenibles. La clave está en su manejo. Por eso la atención obstétrica y neonatal de emergencia, accesible en la comunidad, es más determinante que la atención prenatal para reducir la mortalidad materna.
  • El marco EmONC define niveles asistenciales con funciones esenciales específicas, desde el manejo de la hemorragia postparto hasta la cesárea, por ejemplo.
  • En 2025, la OMS extendió el concepto de bienestar materno hasta un año después del embarazo, ampliando el foco más allá de la supervivencia.

12 minutos de lectura + 2 preguntas de reflexión asistidas por IA

¿Qué otras prioridades de salud sexual y reproductiva han sido históricamente olvidadas en la acción humanitaria?

Dos prioridades de salud sexual y reproductiva han quedado históricamente relegadas a un segundo plano en la acción humanitaria: el acceso al aborto seguro y la salud e higiene menstrual. Esto se ha debido a razones políticas, ideológicas y culturales, que han retrasado durante décadas su reconocimiento y abordaje.

Las dos páginas de este bloque analizan estas resistencias, los avances recientes que han empezado a cambiarlas, y lo que aún queda por hacer para garantizar estos derechos a todas las mujeres y niñas en crisis humanitarias.

Derechos reproductivos y aborto
  • Cada año, 73 millones de embarazos no deseados terminan en aborto indudico. El 45% de todos los abortos son inseguros, pero este porcentaje supera el 85% en los países del centro y oeste de África, donde las restricciones legales son más severas. Las restricciones legales al aborto no lo reducen, sino que lo hacen más peligroso.
  • Durante más de dos décadas tras la Conferencia de El Cairo, la atención segura al aborto en contextos humanitarios fue prácticamente ignorada. De 11.347 proyectos humanitarios analizados en un estudio entre 2002 y 2013, solo 13 mencionaban la atención al aborto, y exclusivamente la atención postaborto.
  • Desde 2018, la actualización del Manual de Campo Inter-Agencia y el posicionamiento de organizaciones como FIGO y MSF han comenzado a cambiar este escenario. MSF pasó de realizar 74 abortos seguros en cinco países en 2015 a casi 35.000 en 33 países en 2021.

9 minutos de lectura + 1 pregunta de reflexión asistida por IA

Salud e higiene menstrual en crisis humanitarias
  • Más de un tercio de las personas que menstrúan en el mundo no tienen acceso a materiales adecuados, privacidad suficiente ni información para gestionar su higiene con dignidad. En contextos humanitarios, estudios recientes muestran un 34% de falta de acceso a compresas y un 46% de falta de acceso a medios adecuados para su eliminación, una vez usadas.
  • No fue hasta 2017 que se publicó la primera guía específica para integrar la gestión de la higiene menstrual en todas las fases de la respuesta humanitaria.
  • El concepto de salud menstrual, adoptado por el Global Menstrual Collective en 2021, amplía el foco más allá de los materiales e infraestructuras hacia el acceso a información, la atención a trastornos menstruales, y el abordaje del estigma y la discriminación, incluyendo a hombres trans y personas no binarias que también menstrúan.
  • En 2026 la menstruación sigue siendo un tema marginal en las agendas de organismos como ONU Mujeres o UNFPA, y ausente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

9 minutos de lectura + 1 pregunta de reflexión asistida por IA

Caso de estudio: derechos reproductivos y desplazamiento forzado

¿Has leído todas las páginas? Pues te propongo un ejercicio para que puedas poner tu conocimiento en práctica. Consiste en un caso de estudio con una serie de preguntas. Cuando la respondas, pulsa el botón para que se abra un NotebookLM. Pega allí el contenido de tu portapapeles (Ctrl+V en Windows, Command+V en Mac) para obtener feedback. 

🧠 Caso de estudio

Nagina tiene 32 años y lleva seis semanas en un campo de personas desplazadas internas tras una inundación que arrasó su aldea. Vive en una tienda de campaña con su marido, su hijo menor de cuatro años y su hija mayor de 12 años. Sus otras dos hijas están con familiares en otra región; no las ha visto desde que llegó al campo.

El campo está masificado. Nagina no sale de la tienda salvo cuando es imprescindible: ha visto a mujeres pelearse con hombres desconocidos en los puntos de distribución de alimentos. Su marido rechazó un trabajo porque no quería dejarla sola. En los últimos días le ha dicho que no quiere que salga sola ni con mujeres que él no conoce.

Nagina cree que está embarazada de cuatro meses. No lo ha dicho a nadie. No ha hecho ningún control prenatal desde que llegó al campo y no sabe dónde podría parir. No quiere este embarazo: tiene ya cinco hijos, la familia no tiene ingresos, y el ambiente en la tienda se deteriora cada día. Ha pensado en interrumpirlo, algo que sería legal en el país donde se encuentra, pero no se atreve a hablar de ello con nadie, ni siquiera con el personal del puesto de salud, al que nunca ha ido sola.

Su hija de 12 años tuvo su primera menstruación hace tres semanas, justo después de llegar al campo. Nadie le había explicado qué era. Tiene calambres fuertes y no hay analgésicos disponibles en la tienda, ni compresas. Ni ella ni Nagina se atreven a hablar de este problema con su marido.

1. ¿Qué riesgos de violencia de género identificas en la situación de Nagina, y qué factores a nivel individual, comunitario y social los explican?

2. ¿Qué otras necesidades de salud sexual y reproductiva tiene Nagina y su hija más allá de la violencia de género, y cómo se relacionan entre sí?

3. Si formas parte del equipo de salud del campo, ¿cómo crees que deberían ser estos servicios para que personas como Nagina se sintieran seguras para hablar de sus necesidades?

4. ¿Qué servicios debería garantizar el campo para cubrir las necesidades que has identificado, y cuáles serían más difíciles de implementar en esta fase de la emergencia?

  • 1 Piensa y escribe tu respuesta.
  • 2 Pulsa «Copiar y abrir».
  • 3 Pega para recibir feedback.

📚 Este es el NotebookLM de este itinerario de aprendizaje. Solo utiliza referencias seleccionadas cuidadosamente.  |  ¿Qué es NotebookLM?

No podemos entender el caso de Nagina solo desde la visión de un sector técnico y su subsector de salud sexual y reproductiva. Todos estos servicios están enmarcados en un sistema de salud y dependen de su fortaleza y capacidad funcional, y al mismo tiempo se relacionan con otras prioridades, como la malnutrición durante el embarazo y los riesgos de prematuridad y bajo peso al nacer, por ejemplo. Además, deben estar estrechamente interconectados con el apoyo psicosocial y la salud mental, la transversalización de los enfoques de protección, y con una necesaria perspectiva de género integrada en todo el ciclo del programa y la cultura organizativa de los actores humanitarios. 

Scroll al inicio