Principios humanitarios: ¿qué son, cuáles son y por qué se debaten?

Principios humanitarios
Texto y foto: Bruno Abarca

Los principios humanitarios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia han evolucionado durante años. Hoy siguen siendo necesarios para asegurar la credibilidad del sistema humanitario y la confianza que él depositan gobiernos, grupos armados y comunidades. Esto es lo que permite que no haya interferencias en el acceso seguro y sostenido de los actores humanitarios a la población afectada por crisis y emergencias. Su aplicación, sin embargo, no está exenta de debate y crítica.

¿Qué son los principios humanitarios?

Los principios humanitarios son normas de conducta distintivas de la acción humanitaria

Cuando hablamos de principios humanitarios, nos referimos a los cuatro principios rectores de la asistencia humanitaria reconocidos por las Naciones Unidas: humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia (UN General Assembly, 2004).

Los principios humanitarios son un conjunto de valores y normas de conducta que sirven de fundamento para la acción humanitaria en cualquier desastre o emergencia compleja (OCHA, 2022). De manera muy resumida, los principios humanitarios establecen que las organizaciones de acción humanitaria deben trabajar por aliviar el sufrimiento humano (humanidad), sin discriminación de ningún tipo (imparcialidad), sin tomar partido en conflictos o controversias (neutralidad) y de manera autónoma a poderes políticos, militares y económicos (independencia).

Los principios humanitarios no solo son una brújula moral, sino que además también tienen relevancia operativa práctica y marcan una distinción fundamental entre la acción humanitaria y otras acciones de cooperación internacional (OCHA, 2022):

  • Por ejemplo, las intervenciones militares de un gobierno en emergencias, pese a poder proporcionar asistencia a las personas afectadas, no pueden ser estrictamente consideradas acción humanitaria, por estar fuertemente vinculadas a objetivos políticos e intereses estratégicos del gobierno en cuestión.
  • Igualmente, los principios humanitarios establecen una distinción entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo, que suele estar alineada con las prioridades de los gobiernos receptores y, además, persigue fines distintos.

Los cuatro principios humanitarios son humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia

Hoy, cuatro principios humanitarios aceptados internacionalmente constituyen la base ética y operativa para la acción humanitaria efectiva, responsable y de calidad (OCHA, 2022).

Son los siguientes:

  • Humanidad. Trabajamos para evitar y aliviar el sufrimiento causado por los conflictos y los desastres y para proteger la vida y la salud, al mismo tiempo que respetamos y restauramos la dignidad humana. La “humanidad”, como principio, va un paso más allá del concepto paternalista de la “caridad” e incluso integra la voluntad de analizar y hacer frente a las causas de las crisis.
  • Imparcialidad. No discriminamos según nacionalidad, raza, religión, género, opinión política, etc. La asistencia humanitaria se basa en socorrer a los individuos en proporción con su sufrimiento y necesidades, dando prioridad a las más urgentes.
  • Neutralidad. No tomamos partido en hostilidades ni participamos en controversias de índole política, racial o religiosa. Nos abstenemos de realizar actos o pronunciamientos que puedan interpretarse como favorables o en detrimento de una de las partes implicadas.
  • Independencia. Mantenemos nuestra autonomía de poderes políticos, económicos y militares. Tomamos nuestras propias decisiones al margen de condicionamientos tanto en los países de intervención como en los países que ofrecen financiación para ella.

¿Son comunes los principios humanitarios a todas las organizaciones?

Los cuatro principios humanitarios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia están muy extendidos y han sido reconocidos por muchas organizaciones humanitarias. Sin embargo, existe algunas diferencias en su adopción.

Los principios humanitarios en el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Los cuatro principios humanitarios reconocidos por las Naciones Unidas tienen su origen en los principios del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Sin embargo, la ética del Movimiento se sustenta en siete principios, no cuatro.

El origen del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en 1863 inspiró el desarrollo del humanitarismo moderno, marcado desde el principio por la necesidad de una asistencia humanitaria que fuese neutra e imparcial (ICRC, 2021). Estos términos, sin embargo, tardarían años en ser entendidos como principios. Es más, en aquel entonces convivían con otras muchas ideas o fundamentos éticos, como el patriotismo, la compasión o incluso la obediencia a las autoridades militares (Glasman, 2020).

En la Segunda Guerra Mundial la autoridad moral del CICR se puso a prueba y fue muy cuestionada por las sociedades nacionales. Es más, el conjunto de estas sociedades publicó su propia selección de principios fundamentales, marcando así un nuevo camino a seguir (Glasman, 2020). En respuesta a esta tensión, Jean Pictet, supervisado por Max Huber, escribió en 1955 su tesis doctoral titulada «Los Principios de la Cruz Roja», en la que enumeró siete principios fundamentales (humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, proporcionalidad, igualdad y universalidad), seguidos de otros diez principios orgánicos (Pictet, 1955).

Una década más tarde, en 1965, el CICR consiguió que estos siete principios fuesen finalmente adoptados por el Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna (ICRC, 2015), con algunas variaciones respecto al texto original: Humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, servicio voluntario, unidad y universalidad.

Los principios humanitarios en las Naciones Unidas

Con el fin de la Guerra Fría y la creación de OCHA en 1991, las Naciones Unidas reconocieron los tres principios fundamentales de humanidad, imparcialidad y neutralidad (UN General Assembly, 1991). Años más tarde, en 2004, a este listado se añadió el principio de independencia, formando así el conjunto de cuatro principios que hoy conocemos (UN General Assembly, 2004).

Los principios humanitarios en las ONGs

También tras el fin de la guerra fría, se publicó el Código de Conducta para el Movimiento de la Cruz Roja, la Media Luna Roja y las ONG en el socorro en casos de desastre, como esfuerzo para universalizar los principios humanitarios (SCHR, 1994).

El código incluye diez principios: humanidad, imparcialidad, independencia, un cuarto principio similar a la neutralidad (la ayuda no se usará para promover un punto de vista político o religioso concreto), y otros más operativos. Además, incluye recomendaciones adicionales dirigidas a terceros sobre el entorno operativo que deberían crear para que las organizaciones humanitarias puedan operar con seguridad bajo el cumplimiento de los principios humanitarios: el espacio humanitario.

El código de conducta se propuso como un código de cumplimiento voluntario por las organizaciones que aceptaran adherirse a él, en conformidad con el Derecho Internacional Humanitario. Eso sí, una vez firmado, es legalmente vinculante (Sharpe, 2023). Desde su publicación lo han firmado cientos de ONG y es un anexo del Manual Esfera. Sin embargo, cada ONG puede adoptar su propio marco de principios. Los cuatro ya mencionados son ampliamente compartidos, pero las organizaciones pueden leerlos de manera particular o asumir otros adicionales.

Es importante destacar que, desde 2011, la adherencia a los cuatro principios humanitarios y su respeto constituyen un requisito operativo para participar en los mecanismos de coordinación humanitaria del IASC. No es una obligación legal, sino una condición de participación (IASC, 2015). Esto, sin embargo, es solo un compromiso asumido por las propias organizaciones, que nadie monitorea ni verifica y para el que no hay sanciones en caso de incumplimiento.

Los principios humanitarios coexisten con otros principios y normas éticas

Los principios humanitarios no son los únicos principios de referencia en acción humanitaria. Existen otros marcos complementarios pero con enfoques distintos. Entre ellos destacan los principios de protección y la Norma Humanitaria Esencial:

  • Los principios de protección están propuestos en el Manual Esfera, bajo el paraguas de la Carta Humanitaria, cuyo punto de partida es el imperativo humanitario. Son cuatro: evitar causar daño, garantizar el acceso a la asistencia según las necesidades, proteger a las personas frente a la violencia y la coerción, y apoyarlas en la reivindicación de sus derechos. Estos principios han sido también reformulados por el Global Protection Cluster con un enfoque operativo orientado a la transversalización de la protección en la acción humanitaria.
  • La Norma Humanitaria Esencial recoge también un listado, no de principios estrictamente, sino de nueve compromisos de calidad y rendición de cuentas para la acción humanitaria.

🧠 Reflexiona antes de seguir

¿En qué situaciones concretas de la acción humanitaria en salud la neutralidad facilita el acceso a las personas afectadas, y en cuáles puede dificultarlo o resultar insuficiente, y cómo debería una organización orientar esa decisión?

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¿Son siempre aplicables los principios humanitarios? Críticas y límites

Hoy, a pesar de que los cuatro principios humanitarios llevan ya adoptados oficialmente por el sistema humanitario de las Naciones Unidas más de dos décadas, se mantiene el debate crítico acerca de su relevancia y aplicabilidad.

Lo que en teoría parece fácil, en la práctica a menudo resulta realmente difícil, ocasionándonos complejos dilemas éticos. ¿Es realmente posible no tomar partido ante injusticias o aparentes violaciones de derechos humanos? ¿Es posible exigir a profesionales locales de la acción humanitaria que permanezcan neutrales cuando sus familias y comunidades son atacadas? ¿Hasta qué punto es aplicable la imparcialidad cuando las necesidades humanitarias son siempre abismalmente superiores a la asistencia humanitaria disponible? (Slim, 2024)

El debate sobre los principios humanitarios: ¿brújula moral o herramientas para el acceso humanitario?

La humanidad e imparcialidad son los pilares de los principios humanitarios, están reflejados en el Derecho Internacional Humanitario y ofrecen una brújula moral para los actores humanitarios (Mardini, 2022). Es evidente que debemos aliviar el sufrimiento sin discriminar. No obstante, estos principios no resuelven los dilemas éticos que aparecen continuamente cuando no hay suficientes recursos para atender todas las necesidades humanitarias de todas las personas afectadas por todas las crisis. En estos casos puede ser necesario discriminar en favor de aquellos con las necesidades más graves y urgentes, pero precisamente aliviar las necesidades más graves y urgentes resulta más caro y requiere más recursos para proteger a menos personas.

En el caso de la neutralidad e independencia, se trata de principios (también fundamentales) con una naturaleza completamente diferente a la de los anteriores. La neutralidad e independencia no tienen valor moral propio, sino que son herramientas prácticas y operacionales que en ocasiones resultan necesarias para poder dialogar con todas las partes implicadas en un conflicto (con propósitos estrictamente humanitarios), ganarse su confianza , crear y mantener un espacio humanitario seguro, y acceder a las personas afectadas por la crisis humanitaria allí donde se encuentren (Mardini, 2022).

La neutralidad es un principio humanitario controvertido

La neutralidad, en el sentido de no tomar partido en conflictos, no aparece mencionada en los Convenios de Ginebra (Leader, 2000). Es más, hay que entender que su origen está en el desarrollo del CICR. De hecho, al plasmarse en el código de conducta para todas las ONG, su significado queda matizado: la ayuda no se usará para promover un punto de vista político o religioso concreto.

Hay quien defiende que puede haber una acción humanitaria neutral y otra no neutral, y que ambas pueden ser válidas (Slim, 2020). En algunos casos o para algunos actores, la neutralidad puede ser la herramienta que garantice el acceso seguro a las personas afectadas, pero en otros escenarios, la neutralidad puede no ser suficiente, puede no ser necesaria, o incluso puede suponer un obstáculo para actores que solo trabajan en un territorio controlado por un único actor (The New Humanitarian, 2020).

En cuanto a situaciones en que se detectan injusticias o violaciones de derechos humanos, permanecer neutral puede suponer, en la práctica, estar tomando partido por el más fuerte (Healy, 2021). Hay actores humanitarios que abrazan la neutralidad como principio fundamental que, a veces, optan por dejarla en un segundo plano si creen que entra en conflicto con el principio de humanidad, que es un imperativo moral. Esto es lo que les permite poder condenar firmemente atrocidades y matanzas y denunciar a sus perpetradores, o poder tomar partido en temas controvertidos políticamente, como la opresión racial, el acceso universal a atención sanitaria de personas migrantes, los derechos sexuales y reproductivos (y la despenalización del aborto), o las denuncias de prácticas empresariales que afectan al acceso a medicamentos esenciales (Terry, 2000).

La independencia está en gran parte condicionada por la financiación humanitaria

En cuanto a la independencia, y teniendo en cuenta que la mayor parte de la acción humanitaria es financiada por donantes gubernamentales, ¿hasta qué punto es posible no convertirse en un instrumento de su política exterior o su agenda de seguridad? Está claro que una manera de apostar por la independencia es definir bien el programa de intervenciones que deseamos implementar, en función de las necesidades de la población, y buscar financiación variada y diversa que nos permita desarrollar nuestros planes. Por desgracia, esto a menudo se queda en buenas intenciones, cuando la mayoría de donantes tienen una agenda política similar y determinan en sus convocatorias las zonas geográficas, prioridades sectoriales y tipos de intervención que son elegibles para financiación.

En ocasiones, las organizaciones deciden rechazar fondos de un país donante en un territorio, si consideran que ese donante tiene vínculos con una parte beligerante del conflicto en ese territorio, o en zonas donde ese país donante mantiene control militar (Dyukova & Chetcuti, 2014). Sin embargo, esto puede ser insuficiente para mantener la independencia, si la misma organización acepta fondos de ese mismo país donante para intervenciones en otros territorios. En cualquier caso, pocas organizaciones humanitarias tienen la capacidad económica o la determinación de rechazar por completo fondos de un donante concreto en todos sus países de intervención.

Finalmente, las organizaciones pueden verse en un dilema ético si, para continuar sus operaciones, necesitan aceptar fondos que no están dirigidos a lo que habían planeado inicialmente. Esta desviación del programa original, basado en la evaluación independiente de las necesidades de la población, puede resultar en un seguimiento (casi a ciegas) de los intereses y la agenda del donante.

A menudo, son precisamente los donantes quienes tienen la responsabilidad y capacidad de imponer menos su agenda política, condicionar menos los términos en que se ofrecen las aportaciones económicas y así mejorar la financiación humanitaria, e inducir menos presión sobre actores humanitarios, para así respetar y promover su independencia e integridad.

¿Necesitamos nuevos principios humanitarios?

La fuerza de los principios humanitarios no está en la obligatoriedad de su práctica o su estricto monitoreo. Su autoridad depende de su adopción voluntaria, su implementación operativa y la legitimidad moral que ofrecen. Tampoco son fijos e inmutables. A lo largo de los años, diferentes organizaciones humanitarias han ido adoptando diferentes principios, aunque siempre con una base común.

Hoy hay voces que sugieren añadir a los cuatro principios fundamentales otros que han ido ganando terreno en el plano operativo de la acción humanitaria, como no hacer daño, solidaridad y rendición de cuentas (Spiegel et al., 2026). La idea de «no hacer daño» proviene del campo de la ética médica, el concepto de solidaridad se plantea como el compromiso ético de permanecer al lado de la población afectada por las crisis humanitarias y de la mano de las organizaciones humanitarias locales, y la rendición de cuentas se relaciona con la información transparente, la retroalimentación y la participación de las poblaciones afectadas por crisis en la toma de decisiones compartidas, muy de la mano de la Norma Humanitaria Esencial.

No es la única propuesta. Otras organizaciones, como Médicos sin Fronteras, han adoptado durante años el principio de «témoignage» o testimonio: hablar públicamente del sufrimiento que observan. Otras han puesto más énfasis en la vinculación con el marco de derechos humanos, o la dignidad. Estos marcos complementarios, sin embargo, nunca han conseguido alcanzar un consenso amplio tan extendido como el de los cuatro principios humanitarios clásicos de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia.

Referencias

NotebookLM

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Cómo citar esta página

Abarca, B. (11 de junio de 2026). Principios humanitarios: ¿qué son, cuáles son y por qué se debaten?. Salud Everywhere. https://saludeverywhere.com/accion-humanitaria-y-cooperacion-al-desarrollo/principios-humanitarios/

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