Norma Humanitaria Esencial (CHS): calidad y rendición de cuentas en la acción humanitaria

Norma Humanitaria Esencial
Texto y foto: Bruno Abarca

La Norma Humanitaria Esencial en materia de calidad y rendición de cuentas (Core Humanitarian Standard o CHS) establece los nueve compromisos que las personas y comunidades afectadas por crisis pueden esperar de las organizaciones que las asisten. Fruto de décadas de esfuerzos por mejorar la rendición de cuentas ante las poblaciones afectadas, hoy es el estándar de referencia del sistema humanitario, con sus propios mecanismos de autoevaluación, verificación independiente y certificación.

En esta página se repasa su historia, sus compromisos y su verificación, y se analiza de forma crítica qué dice la evidencia sobre sus efectos. Porque esta Norma, centrada en las personas, ilumina un camino en el que queda mucho por recorrer para que la rendición de cuentas mire tanto hacia las personas afectadas como hacia los donantes que financian la ayuda.

Breve historia de los avances en calidad y rendición de cuentas en acción humanitaria

La evaluación de la respuesta humanitaria de Ruanda destacó la necesidad de importantes mejoras en el sistema humanitario

En 1994 se produjo un terrible genocidio en Ruanda, seguido de una gran emergencia humanitaria. Esto y la evaluación conjunta de la respuesta a la crisis realizada dos años más tarde supusieron un punto de inflexión en la historia de la acción humanitaria

La evaluación, sin precedentes, reveló no solo el vacío político de la comunidad internacional para frenar el exterminio, sino también importantes problemas en el desempeño, la calidad, la coordinación y la profesionalidad del sistema humanitario. Para superarlos, propuso importantes recomendaciones, muchas de las cuales consolidaron e impulsaron iniciativas de mejora en calidad y rendición de cuentas, como el Proyecto Esfera y el Código de Conducta relativo al socorro en casos de desastre (y la consecuente extensión de los principios humanitarios al conjunto de las ONG), junto con otras que, a pesar de no prosperar, sembraron las que vinieron después. 

En 2003 se plantó la semilla de la actual Norma Humanitaria Esencial

La evaluación conjunta de Ruanda recomendó crear un defensor del pueblo humanitario (ombudsman). Sin embargo, en 2000, representantes sénior de 50 organizaciones humanitarias descartaron esta figura de supervisión externa independiente y optaron por la autorregulación (Doane, 2000). Como primer paso, lanzaron un proyecto piloto que ensayó en Sierra Leona, Afganistán y Camboya mecanismos para que las organizaciones respondieran de sus acciones y para que las personas afectadas pudieran presentar quejas de forma segura y obtener respuesta (Callamard, 2003). Así había nacido el Humanitarian Accountability Project.

Ya aquel pilotaje destacó importantes lagunas en la rendición de cuentas de los actores humanitarios ante la población en necesidad de asistencia. Las personas consultadas se quejaban de no disponer de información clara y coherente acerca de sus derechos a recibir asistencia o la disponibilidad futura de ayuda, de no poder identificar quién era quién entre el personal y las organizaciones presentes, de que era imposible expresar preocupaciones o hacer preguntas, de sentirse inseguras y desprotegidas, y de ser testigos de corrupción (Callamard, 2003).

Estos problemas, además, eran especialmente agudos para las familias más pobres y encabezadas por mujeres, para los niños y niñas, y para las personas con algún tipo de discapacidad. De hecho, en 2005, una encuesta del HAP reveló que el 58% de 320 personas encuestadas calificaba como «baja» la rendición de cuentas de los actores humanitarios a las personas beneficiarias, mientras que tan solo el 5% calificaba de baja la rendición de cuentas ante los donantes (Kamm, 2013).

Del pilotaje del Humanitarian Accountability Project a la consolidación del Humanitarian Accountability Partnership

En los años siguientes se consolidó una de las principales conclusiones que emergió de los primeros proyectos piloto: hacía falta un mecanismo permanente de rendición de cuentas, sostenido por un ente internacional regulado por las propias agencias y ONG interesadas. La intención de contar con un conjunto de estándares mínimos comunes se imponía frente a la idea inicial de que cada organización debía ser evaluada únicamente en función de sus propios valores y estándares. Sin embargo, esto podía requerir un sistema de certificación, con sus propios retos (Kamm, 2013).

Si algo ayudó a adoptar este sistema de certificación fue el cambio de percepción que se había producido en el sistema humanitario en este tiempo. Por un lado, el término «rendición de cuentas» estaba ahora presente en todas partes. Por otro lado, el miedo a que este sistema pudiese ser explotado por donantes y gobiernos parecía disiparse, al ver también que era la única alternativa real a los sistemas internos de control de la calidad, generalmente insuficientes (Kamm, 2013). Las ventajas percibidas de la propuesta terminaron por generalizarse y, frente al riesgo de tener múltiples mecanismos dispersos, el estándar del HAP terminó por imponerse, tras varias revisiones (Knox-Clarke & Mitchell, 2011).

Del Humanitarian Accountability Partnership a la Norma Humanitaria Esencial

El primer estándar internacional para evaluar y mejorar la rendición de cuentas y la calidad de los programas humanitarios fue publicado en 2007 y revisado en 2010 (HAP International, 2010). No era una mera herramienta más, sino un estándar contra el que se podía auditar a las organizaciones, certificándolas con una validez de tres años.

Una gran consulta posterior permitió, además, aunar esta iniciativa con otras, para simplificar su arquitectura y adopción. Así, la Joint Standards Initiative combinó en un único marco el Estándar 2010 de HAP, el Código de Buenas Prácticas de People in Aid (People In Aid, 2003), y los Core Standards de Esfera, a los que se sumó el marco Quality & Accountability COMPASS (Groupe URD, 2018). El resultado, publicado en diciembre de 2014, fue la Norma Humanitaria Esencial (Core Humanitarian Standard o CHS) (Hilhorst, 2014).

Esta consolidación se completó con la fusión, en 2015, de HAP y People in Aid para crear la CHS Alliance, y la creación de HQAI (Humanitarian Quality Assurance Initiative), un organismo independiente creado para auditar el cumplimiento de la Norma por las organizaciones humanitarias (HQAI, 2019).

¿Qué es la Norma Humanitaria Esencial?

Un estándar para la calidad, la responsabilidad y la rendición de cuentas en acción humanitaria

La Norma Humanitaria Esencial en calidad y rendición de cuentas (Core Humanitarian Standard on Quality and Accountability o CHS) es un marco reconocido a nivel mundial, basado en los principios humanitarios. Fue publicada en 2014 (CHS Alliance et al., 2024) y actualizada en 2024.

La Norma es abierta. Se fomenta su uso, adopción y aplicación por parte de cualquier organización humanitaria. Sin embargo, tres organizaciones son titulares de sus derechos y comparten su gobernanza: la CHS Alliance, Esfera y Groupe URD. Custodian su contenido y son responsables de revisarla y promoverla.

La Norma Humanitaria Esencial aborda cómo deben ser las relaciones entre los actores humanitarios y las comunidades con las que trabajan (CHS Alliance et al., 2024). Para ello, la Norma establece los nueve compromisos que las personas y las comunidades en situaciones de crisis y vulnerabilidad pueden esperar de aquellos que las apoyan, en materia de calidad y rendición de cuentas. Estos compromisos son comunes a cualquier organización humanitaria, independientemente de la naturaleza de las actividades que implemente o su sector técnico.

La norma humanitaria esencial incluye 9 compromisos
(CHS Alliance et al., 2024)

La Norma Humanitaria Esencial incluye nueve compromisos

La Norma, a través de nueve compromisos que los actores humanitarios deben adoptar, establece las garantías que hay que ofrecer a las personas y comunidades con las que trabaja, desde una base de respeto a los principios humanitarios (CHS Alliance et al., 2024)

  • Compromiso 1: Las personas y comunidades pueden ejercer sus derechos y participar en las acciones y decisiones que les afectan. Esto implica integrar consideraciones de diversidad, equidad e inclusión para todas las personas y, especialmente, para aquellas más marginadas. Además, se entiende que, para una participación efectiva, previamente debe haber una información y comunicación efectivas, adaptadas al idioma y contexto local. La participación tampoco puede ser algo que se improvise, sino que debe estar integrada en los enfoques de las organizaciones, comprometidas con la implicación de la comunidad y sus personas en todas las acciones y decisiones. Finalmente, se hace también referencia a los derechos de las personas, en relación con el respeto de su dignidad cuando se emplea su imagen para hacer incidencia o recaudar fondos, por ejemplo.
  • Compromiso 2: Las personas y comunidades acceden a apoyo oportuno y eficaz conforme a sus necesidades y prioridades específicas. La calidad de los programas y las actividades importa, a lo largo de todo el ciclo del proyecto. Por ello es fundamental que los análisis de contexto humanitario no solo se centren en evaluar correctamente las necesidades de las personas, sino que también estudien las capacidades locales y sus fortalezas. Igualmente, se deben emplear criterios justos para determinar qué poblaciones y acciones se van a priorizar, asegurando especial atención a los grupos más marginados y derivando lo que no se pueda abordar a otros actores que sí puedan hacerlo. Durante la implementación de las acciones, estas se deben monitorear y ajustar de forma continua, para garantizar su relevancia, su accesibilidad y que también se están cumpliendo los estándares técnicos de calidad.
  • Compromiso 3: Las personas y comunidades están mejor preparadas y son más resilientes ante potenciales crisis. La asistencia humanitaria, idealmente, no debe tratar de responder solamente a las necesidades más inmediatas. Además, debe tratar de reforzar las capacidades y la autonomía de las comunidades afectadas en la gestión de riesgos y crisis. Esto requiere apoyar a líderes y esfuerzos locales por superar la crisis, así como también contribuir a empoderar a organizaciones humanitarias locales. Además, y desde una perspectiva que respete el enfoque de nexo humanitario-desarrollo-paz, se debe intentar que los programas humanitarios puedan tener también un impacto positivo a largo plazo en la sociedad, sus medios de vida y su economía.
  • Compromiso 4: Las personas y comunidades acceden a apoyo que no causa daños a las personas ni al entorno. Si no se toman medidas adecuadas, las acciones humanitarias pueden tener efectos negativos no deseados en las comunidades o el medio ambiente. Por ello, las organizaciones deben integrar en sus enfoques el compromiso con la seguridad, los derechos y la dignidad de las personas. Esto se puede llevar a la práctica a través de una gestión de datos segura y ética y la aplicación de medidas de prevención de abusos y reducción del impacto ambiental, por ejemplo.
  • Compromiso 5: Las personas y comunidades pueden expresar sus preocupaciones y quejas de manera segura para que se dé respuesta a ellas. No basta con ofrecer asistencia en forma de bienes o servicios esenciales. Se deben establecer también mecanismos accesibles y apropiados que permitan que las personas que participan en ellos o los reciben puedan dar retroalimentación. Esto les permite poder quejarse si creen que se está dando un trato discriminatorio, por ejemplo, o denunciar abusos, de haberlos. Las denuncias recibidas deben gestionarse de manera ética, con investigaciones y abordajes del problema que protejan a las víctimas y sobrevivientes de explotación, abuso o acoso.

🧠 Reflexiona antes de seguir

Como responsable de calidad de una ONG certificada en la Norma Humanitaria Esencial, ¿qué harías para que el cumplimiento del Compromiso 5 sobre el papel se tradujera en mecanismos de queja que las personas afectadas realmente conozcan, usen y consideren seguros?

  • 1Piensa y escribe tu respuesta.
  • 2Pulsa «Copiar y abrir».
  • 3Pega para recibir feedback.

📚 Este es el NotebookLM de este tema. Solo utiliza referencias seleccionadas cuidadosamente. | ¿Qué es NotebookLM?

  • Compromiso 6: Las personas y comunidades acceden a apoyo coordinado y complementario. Las organizaciones humanitarias no pueden intervenir de forma aislada. Deben coordinarse con el resto de actores del sistema humanitario y muy especialmente con sus contrapartes, organizaciones socias y otras iniciativas comunitarias existentes. Para ello es preciso que la toma de decisiones pueda ser compartida entre estos actores, respetando las funciones y responsabilidades de cada socio, y procurando que todos respeten los estándares técnicos y normas de calidad.
  • Compromiso 7: Las personas y comunidades acceden a apoyo que se adapta y mejora continuamente con base en retroalimentación y aprendizaje. Solo es posible asegurar la mejora constante de las intervenciones si las organizaciones adoptan un firme compromiso con el aprendizaje continuo y el diálogo con las comunidades. Una vez más, no basta con implementar actividades teóricamente relevantes o seguir las guías y protocolos recomendados. Hay que establecer un diálogo con la comunidad y una actitud de escucha y respuesta que permita entender qué funciona y qué debería mejorarse, desde la perspectiva de las personas de la población afectada. Este diálogo debe producirse también cuando se vaya a analizar la información obtenida y se vayan a plantear cambios a las intervenciones.
  • Compromiso 8: Las personas y comunidades interactúan con personal y voluntariado respetuosos, competentes y gestionados de manera adecuada. En ocasiones se pone más énfasis en introducir cambios y mejoras en las políticas y procedimientos que en su aplicación efectiva final, mucho más compleja y difícil de garantizar. Para ello hay que establecer normas y códigos de conducta que eviten y prohíban cualquier tipo de abuso, acoso, explotación o discriminación, pero también generar una cultura organizacional que haga posible el cambio. Esto empieza necesariamente desde el respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras humanitarios, y la creación de un entorno de trabajo seguro e inclusivo.
  • Compromiso 9: Las personas y comunidades pueden esperar que las organizaciones hagan una gestión ética y responsable de los recursos. Este compromiso se refiere tanto a los recursos económicos como a los materiales, humanos y medioambientales. Por ello, las organizaciones humanitarias deben asegurar una gestión eficiente, eficaz y ética de los escasos recursos disponibles en contextos humanitarios, minimizando y evitando su desperdicio y uso inadecuado. Esto requiere una aplicación cuidadosa de las medidas anticorrupción y los mecanismos para evitar fraudes, conflictos de interés, y posibles desviaciones de bienes y fondos. Igualmente, se deben evaluar las diferentes alternativas existentes que permitan elegir aquellas que minimicen el impacto ambiental.

¿Cómo se verifica la Norma Humanitaria Esencial?: autoevaluación, verificación independiente y certificación

Las organizaciones humanitarias pueden evaluar su desempeño de la Norma Humanitaria Esencial y su cumplimiento de los nueve compromisos de tres maneras diferentes, con distintos niveles de rigor: autoevaluación, verificación independiente y certificación (CHS Alliance, 2022).

La autoevaluación de la Norma Humanitaria Esencial es un ejercicio crítico y voluntario de aprendizaje

Para muchas organizaciones humanitarias, la autoevaluación es el punto de partida y la primera toma de contacto operativo con la Norma Humanitaria Esencial (CHS Alliance, 2025). La autoevaluación requiere entre tres y seis meses de trabajo a lo largo de una fase previa de preparación, otra de recogida de datos, y una tercera fase de análisis y reporte. Este recorrido le permite a la organización humanitaria identificar fortalezas y brechas en sus políticas y prácticas, que se reflejan en un plan de mejora con un año de duración.

Este paso va más allá del mero compromiso inicial por conocer y adoptar la Norma. Una vez que el informe final es validado por la organización, se envía a la CHS Alliance. Esto da derecho a una carta de validación y un sello que reconoce haber completado el ejercicio.

La verificación independiente de la Norma Humanitaria Esencial permite documentar el nivel de cumplimiento de sus compromisos

La verificación independiente es una evaluación realizada por un actor externo. Este proceso, más complejo, completo y riguroso que la autoevaluación, determina hasta qué nivel los sistemas y procesos de la organización evaluada cumplen con los requisitos de la Norma Humanitaria Esencial (CHS Alliance, 2022).

Actualmente, solo la Humanitarian Quality Assurance Initiative (HQAI) está autorizada para realizar esta verificación independiente. Por medio del proceso de verificación independiente se valida que la organización está haciendo progresos demostrados, continuos y medibles para cumplir con los compromisos de la Norma, y se evidencia hasta qué nivel los cumple. El ciclo de verificación independiente dura tres años (HQAI, n.d.-b)

Una verificación de la Norma Humanitaria Esencial requiere la dedicación de, al menos, dos profesionales que revisan documentación y prácticas de la organización, entrevistan a personal y socios, y consultan directamente a las poblaciones afectadas por las crisis humanitarias a las que se responde. Una versión resumida del informe resultante se hace pública en la web de HQAI. 

La certificación de la Norma Humanitaria Esencial otorga un aprobado o un suspenso a su cumplimiento

La certificación es el tercer nivel de verificación de la Norma Humanitaria Esencial y asegura de manera independiente y objetiva que una organización cumple con los nueve compromisos (HQAI, n.d.-a)

HQAI es la organización actualmente acreditada para certificar a organizaciones en la Norma Humanitaria Esencial. Aunque también tiene un ciclo de 3 años, a diferencia de la verificación independiente, la certificación confirma el cumplimiento o el incumplimiento de la Norma. Esta aprobación está, además, condicionada a auditorías anuales de mantenimiento. Si el resultado de estas auditorías adicionales es negativo, el certificado puede retirarse o suspenderse.

¿Funciona la Norma Humanitaria Esencial para mejorar la calidad de la acción humanitaria?

La Norma Humanitaria Esencial ha cambiado cómo se entiende la calidad y la rendición de cuentas en la acción humanitaria

A pesar de las resistencias iniciales a un sistema de certificación externo, la Norma y la manera en la que se ha introducido en el sistema humanitario han supuesto un antes y un después en materia de rendición de cuentas a personas afectadas por crisis y emergencias. 

Impulsada en un momento en que, además, el contexto geopolítico erosionaba la credibilidad de las organizaciones humanitarias, la Norma Humanitaria Esencial aportó claridad conceptual, unión entre actores diversos, y un estándar común que hoy sigue creciendo y extendiéndose. 

La Norma Humanitaria esencial no es el único marco para abordar la rendición de cuentas en la respuesta humanitaria. Agencias de Naciones Unidas como ACNUR y OIM cuentan con marcos propios de rendición de cuentas a poblaciones afectadas (Accountability to Affected Populations o AAP) y el IASC ha adoptado y promovido un marco de AAP colectivo para toda la respuesta humanitaria (IASC, 2023). Sin embargo, todos estos marcos están muy alineados con la Norma, tanto en la naturaleza de sus contenidos como en su reconocimiento. Los marcos de las agencias de la ONU se aplican mediante sus propios sistemas internos, mientras que la Norma es un estándar verificable por las ONG. 

El reconocimiento de la Norma Humanitaria Esencial se ha expandido, aunque de manera desigual

La Norma Humanitaria Esencial hoy es ampliamente reconocida por organizaciones humanitarias, gobiernos y donantes (CHS Alliance, 2026). Sin embargo, existen importantes diferencias geográficas en este reconocimiento. 

Los donantes que reconocen, exigen o subvencionan la verificación CHS son mayoritariamente europeos. Irish Aid exige la verificación independiente como requisito para acceder a financiación multianual, Luxemburgo solo financia organizaciones certificadas, y Sida (Suecia) subvenciona el coste de las auditorías. Otros donantes como ECHO (Unión Europea), GFFO (Alemania) o FCDO (Reino Unido) reconocen las auditorías de CHS en sus procesos de due dilligence o evaluación de socios (CHS Alliance, 2024). Sin embargo, donantes como USAID nunca han exigido ni reconocido formalmente la verificación CHS.

No es casualidad, por tanto, que las organizaciones humanitarias certificadas o verificadas independientemente según la Norma Humanitaria Esencial sean mayoritariamente europeas, o nacionales de otros países del Sur global que reciben ayuda a través de un fondo de subsidios. La gran mayoría de las ONG estadounidenses, cuando se acercan a la Norma, se autoevalúan, pero muy pocas se verifican o certifican (HQAI, n.d.-c). Sus donantes principales no premian el sello.

Las verificaciones y certificaciones de la Norma Humanitaria Esencial pueden estar motivadas por el incentivo equivocado

Aunque el valor de las auditorías externas para asegurar el cumplimiento de una serie de requisitos es innegable, esto no garantiza que el foco se ponga donde debe estar. Algunos autores hablan de «miopía de la rendición de cuentas», cuando centrarse en la evaluación de requisitos termina por reducir la atención que se presta a los resultados de las acciones o los procesos de aprendizaje (Ebrahim, 2005)

La Norma Humanitaria Esencial es una iniciativa de rendición de cuentas a las personas afectadas. En muchos casos, sin embargo, el incentivo real para realizar las autoevaluaciones, verificaciones independientes y certificaciones viene de los donantes. Y cuando el acceso a la financiación humanitaria depende, en parte, de tener un sello o una certificación, la rendición de cuentas hacia arriba termina pesando más que la rendición de cuentas hacia abajo (Ebrahim, 2005).

Por ello, a menudo se pone más énfasis en garantizar que el lenguaje de los proyectos incluya términos clave, en dar la impresión de que hay un alto nivel de rendición de cuentas, y en documentar la realización de procesos participativos, que en alcanzar un cierto nivel de empoderamiento que haga las respuestas humanitarias más justas y efectivas (Nepal & Klein-Kelly, 2023)

🧠 Reflexiona antes de seguir

Hoy, el incentivo más eficaz para que una organización verifique su cumplimiento de la Norma Humanitaria Esencial es el acceso a financiación: el sello importa porque los donantes lo valoran. ¿Cómo se podría dar a las personas afectadas un poder equivalente al que tienen los donantes? ¿De qué modo debería su valoración condicionar la renovación de un certificado, la financiación de un proyecto o la presencia de una organización en una respuesta? ¿Qué riesgos tendría cada opción?

  • 1Piensa y escribe tu respuesta.
  • 2Pulsa «Copiar y abrir».
  • 3Pega para recibir feedback.

📚 Este es el NotebookLM de este tema. Solo utiliza referencias seleccionadas cuidadosamente. | ¿Qué es NotebookLM?

La complejidad y coste de los sistemas de auditoría de la Norma Humanitaria Esencial pueden limitar su efectividad

Contar con buenas herramientas nunca es garantía de que sirvan para todo lo que deben servir, de que se vayan a emplear correctamente, o de que lo esperable en condiciones de laboratorio realmente se reproduzca igual en condiciones reales. 

Una mejor rendición de cuentas a las personas afectadas por las crisis no siempre mejora los resultados de la acción humanitaria (Garrard, 2014). Son precisamente las personas que promueven estas iniciativas las que reconocen que realizar auditorías y autoevaluaciones no basta para que haya un impacto positivo en la calidad de las respuestas humanitarias y los servicios ofrecidos (CHS Alliance, 2023)

Si los valores de calidad y rendición de cuentas no impregnan la cultura de las organizaciones, los cambios no se producen (Doherty, 2023). Y precisamente, por su complejidad y progresiva especialización, lo relacionado con calidad y rendición de cuentas suele quedarse en un silo tecnocrático de sedes, equipos técnicos sénior y consultorías externas (ALNAP, 2025), lejos y fuera del control del personal que diseña e implementa proyectos, que trabaja en la primera línea de respuesta, o que incluso está a cargo del monitoreo y aprendizaje cotidianos. A esto se puede sumar una barrera adicional para muchas organizaciones locales y nacionales que, a pesar de poder acceder a subsidios para las auditorías, tienen dificultades para asumir sus costes.

Las poblaciones afectadas aún tienen poco poder y control sobre las acciones de las organizaciones humanitarias

Aunque los avances en calidad y rendición de cuentas han sido notables, las personas y comunidades afectadas por las crisis humanitarias siguen teniendo en ello menos poder del que deberían. Se les consulta al hacer las auditorías y existen mecanismos a través de los cuales pueden presentar quejas e interponer denuncias ante HQAI, el auditor externo del cumplimiento de la Norma Humanitaria Esencial. Pero esto no es conocido por todas las personas, no es una vía fácil de utilizar ni está diseñada para garantizar los resultados deseados.

Cuando una investigación periodística (Flummerfelt & Peyton, 2020) reveló abusos en la República Democrática del Congo cometidos por trabajadores de varias organizaciones humanitarias, una de ellas estaba certificada en la Norma Humanitaria Esencial por HQAI. El sistema funcionó de manera impecable: se realizó una nueva auditoría rápida que sirvió para verificar que las políticas, sistemas y procedimientos de salvaguarda de la organización en cuestión seguían siendo conformes a la Norma Humanitaria Esencial (HQAI, 2020). Pero el mecanismo no había sido capaz de evitar que el suceso ocurriese, ni las vías disponibles para denunciarlo habían llegado a ser conocidas y usadas por las víctimas (Flummerfelt & Peyton, 2020).

Hoy, los mecanismos para recoger opiniones y quejas de las personas asistidas aún parecen influir poco en cómo se toman decisiones programáticas, operativas y estratégicas (Doherty, 2023). Además, muchas personas asistidas siguen percibiendo que carecen de la legitimidad o el respaldo del sistema humanitario para exigir una asistencia justa y de calidad, o reclamar su derecho a tener información, ser consultadas y que su voz se escuche y se tenga en cuenta en todas las etapas del ciclo del programa humanitario. En algunos casos, hasta tienen miedo de criticar a las organizaciones humanitarias y dejar de recibir su asistencia (Doherty, 2023).

No basta con tener un buen sistema autorregulado de certificación en rendición de cuentas humanitaria

Hoy se continúa demandando una fuerte apuesta por la transparencia ante las personas afectadas por las crisis acerca de lo que las organizaciones realmente pueden y no pueden hacer, mecanismos que permitan la participación en la toma de decisiones difíciles sobre qué hacer o no y cómo hacerlo, romper el silo técnico en el que se encuentra la rendición de cuentas a poblaciones afectadas e integrarla en los programas, y dar más poder a organizaciones locales (ALNAP, 2025).

Preguntarse si la decisión de rechazar la recomendación de crear un Defensor del Pueblo (Ombudsman) hace veinticinco años fue correcta posiblemente no produzca las respuestas que el sistema humanitario necesita hoy. Sin embargo, sí puede ser pertinente preguntarse si la autorregulación con la verificación de la Norma Humanitaria Esencial es la única opción para el futuro, cuando la rendición de cuentas hacia las personas afectadas que promueve corre el riesgo de convertirse, en la práctica, en un medio para otro fin: rendir cuentas hacia los donantes. 

Referencias

NotebookLM

Puedes revisar mis referencias bibliográficas sobre la norma humanitaria esencial con este NotebookLM, un asistente de investigación basado en inteligencia artificial. ¿Quieres saber más?

Cómo citar esta página

Abarca, B. (17 de julio de 2026). Norma Humanitaria Esencial (CHS): calidad y rendición de cuentas en la acción humanitaria. Salud Everywhere. https://saludeverywhere.com/accion-humanitaria-y-cooperacion-al-desarrollo/norma-humanitaria-esencial/

Al enviar este formulario aceptas que trate tu mensaje conforme a la política de privacidad. El correo electrónico es opcional y solo se usa para responderte.
Scroll al inicio