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Introducción a la salud sexual y reproductiva en emergencias: derechos, MISP y crisis de 2025
- Página actualizada el21 de marzo de 2026

En las crisis humanitarias no solo aumentan las desigualdades sistémicas de género y la discriminación hacia niñas y mujeres, sino que también se ve directamente amenazada su libertad, derechos y salud en todo lo relacionado con su sexualidad y reproducción. Por este motivo, resulta fundamental incluir acciones y servicios esenciales de salud sexual y reproductiva en emergencias, que permitan reducir los riesgos de violencia de género, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y problemas de salud materna.
Tabla de contenidos:
¿Qué son los derechos reproductivos?
En 1994 se celebró la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en Cairo. Este acontecimiento y el programa de acción resultante supusieron un punto de inflexión al definir la salud y los derechos reproductivos, y ponerlos entre las prioridades de la salud pública y los derechos humanos.
Gracias a este y otros sucesivos avances, hoy entendemos que para alcanzar el derecho a la la salud, es fundamental avanzar hacia la salud reproductiva, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y que para ello es imprescindible que se defiendan y respeten los derechos y libertades de todas las personas a:
- Que se respete su autonomía personal, integridad corporal y privacidad.
- Poder definir su sexualidad, orientación sexual, identidad de género y la manera de expresarla.
- Elegir sus parejas.
- Tener experiencias sexuales seguras y placenteras.
- Decidir si desean casarse o no, cuándo y con quién.
- Decidir si desean tener o no uno o más hijos e hijas, cuándo y cómo.
- Tener acceso a información, recursos, servicios y el apoyo necesario para ejercer el resto de derechos, libres de discriminación, coerción, explotación y violencia.
MISP, un estándar mínimo para la salud sexual y reproductiva en emergencias
De la salud materna a la salud reproductiva en contextos humanitarios
A la vez que se producía la conferencia del Cairo, la salud reproductiva también empezaba a verse como una prioridad en contextos humanitarios y emergencias complejas. El uso de la violencia sexual y de género, por ejemplo, como arma de guerra, fue ampliamente denunciado en las emergencias humanitarias de este periodo. En Ruanda, entre 100.000 y 250.000 mujeres fueron violadas durante tres meses de genocidio en 1994. Durante la guerra de Bosnia (1992-1995), igualmente, entre 10.000 y 50.000 mujeres fueron violadas, en ocasiones de manera repetida durante años en campos de concentración de civiles. En esos años, el mundo fue testigo de la fragilidad de los derechos y la salud sexual y reproductiva de millones de mujeres afectadas por las crisis humanitarias.
El informe «Refugee Women and Reproductive Health Care: Reassessing Priorities» publicado en 1994 por la (hoy) Women’s Refugee Commission analizó la situación de la salud y los derechos reproductivos entre mujeres desplazadas y refugiadas en Costa de Marfil, Ruanda, Kenia, Paquistán, Belize, Tailandia, Camboya y Hong Kong. Este análisis crítico de las necesidades en salud reproductiva impulsó también al desarrollo de nuevas coaliciones internacionales. Estas incluyeron el Grupo de Trabajo Inter-Agencia de Salud Reproductiva en Crisis (Inter-Agency Working Group on Reproductive Health in Crises o IAWG) en 1995, o el Consorcio de Respuesta en Salud Reproductiva en Conflictos (Reproductive Health Response in Conflict Consortium).
Un manual de campo inter-agencia y un paquete de servicios iniciales básicos
En el siglo XX aún se produjo un último gran hito para la salud reproductiva en contextos humanitarios. Se trató del desarrollo, entre 1996 y 1999, del Manual de Campo Inter-Agencia (Inter-Agency Field Manual) de Salud Reproductiva en Contextos Humanitarios. Este documento y sus sucesivas actualizaciones de 2010 y 2018 (la actual) han sentado las bases y el consenso en torno a los servicios de salud sexual y reproductiva que son más importantes en contextos humanitarios, particularmente entre niñas y mujeres, al mismo tiempo que se protege sus vidas con dignidad.
Dentro del Manual de Campo se definió también un conjunto mínimo de acciones de salud reproductiva y sexual para la respuesta a emergencias humanitarias. Es el Paquete de Servicios Iniciales Básicos de Salud Sexual y Reproductiva en Situaciones de Crisis (Minimum Initial Service Package for Sexual and Reproductive Health in Crisis Situations o simplemente MISP). Este conjunto de acciones prioritarias nació entre 1996 y 1999, y se ha actualizado de manera significativa dos veces: en 2004 y en 2018. Además, en 2010 se incluyó como un estándar del Manual Esfera. Hoy, es una herramienta poderosa para la incidencia, coordinación y programación de estas acciones.
El MISP plantea una serie de objetivos. Estos incluyen la prevención de la violencia sexual y de género y la mitigación de sus consecuencias, la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA y otras infecciones de transmisión sexual, la prevención de embarazos no deseados con información, consejo y anticonceptivos, la atención obstétrica y neonatal de emergencia para reducir la morbimortalidad, y asegurar el acceso a la atención segura al aborto, en la medida en que la ley lo permita (este último mencionado solo como «prioridad adicional»). El MISP plantea también que, cuanto antes, se debería abandonar el «paquete mínimo» y cubrir más necesidades.
El ¿limitado? alcance del MISP para salud sexual y reproductiva en emergencias humanitarias
Al mismo tiempo que, para muchas personas, el MISP es demasiado escueto e insuficiente, para otras es demasiado ambicioso y alejado de la realidad.
Hay quien considera que faltan elementos para cubrir todas las necesidades en salud sexual y reproductiva en contextos humanitarios. ¿Qué hay de la educación sexual? ¿Y del seguimiento del embarazo y las visitas prenatales? ¿O de la salud menstrual y la gestión de la higiene menstrual? ¿Y del cáncer de cérvix o los problemas de fertilidad?. Otras expertas, sin embargo, critican que el MISP ha cubierto tantos objetivos que ya no es mínimo ni realista para ciertos contextos. Alegan que en medio de la inseguridad y el caos de una emergencia humanitaria, hay que priorizar. Señalan también que esto debe hacerse en función de la evidencia científica, los derechos de las personas, y lo que es aceptable y viable como acción en los primeros días de la respuesta a una crisis. Además critican que en la última actualización del MISP no se haya tenido en cuenta la voz de algunos actores clave.
El MISP hoy queda lejos de lo que debería ser un paquete completo de servicios de salud y reproductiva para contextos con estabilidad. Sin embargo, tampoco hay consenso en que represente lo que es viable o realmente prioritario para reducir el exceso de morbimortalidad evitable relacionada con la salud sexual y reproductiva en la respuesta inicial a cualquier emergencia humanitaria. Pese a proponerse como un «paquete mínimo» indivisible, esto sigue siendo más un objetivo aspiracional que una realidad, en la que se continúa imponiendo una adaptación a cada crisis humanitaria y a cada fase de su evolución.
La crisis humanitaria de 2025 amenaza la salud y derechos reproductivos
Antes de que se redujese drásticamente la financiación humanitaria, aún quedaba mucho por hacer en materia de derechos reproductivos
Antes de que se produjese la crisis de financiación humanitaria de 2025, ya se había observado una ralentización considerable en los avances en salud materna y reproductiva. Anualmente, se registraban aún 300.000 muertes maternas. De estas, aproximadamente 200.000 se registraban en contextos humanitarios. Este estancamiento estaba relacionado con el impacto de la pandemia de COVID-19, la crisis económica global producida por el conflicto de Ucrania y la creciente carga de la deuda en África, así como con la falta crónica de voluntad política y la desigualdad de género.
En ese contexto, la financiación para salud sexual y reproductiva ya resultaba insuficiente e inadecuada. Concentrada en algunos programas, como los destinados a la lucha contra el VIH/SIDA, la financiación dejaba en un segundo plano aspectos como la planificación familiar, la violencia de género o el empoderamiento de organizaciones locales lideradas por mujeres. También persistían brechas graves en la disponibilidad de atención obstétrica y neonatal de emergencia y en el acceso al aborto seguro, así como un enorme vacío de información en lo referente al impacto de las crisis en las personas del colectivo LGTBIQ+.
Las decisiones de la administración estadounidense amenazan la salud de millones de mujeres
A principios de 2025 se produjo un cambio drástico en la política exterior y sanitaria de los Estados Unidos, que desmanteló gran parte de su ayuda internacional. Tras una congelación inicial de fondos, se finalizó el 80% de las subvenciones de USAID. Se desmantelaba así la agencia que canalizaba el 30% de toda la financiación para la salud global y el 40% de la financiación para planificación familiar. Entre las consecuencias de esta sacudida, se estima la pérdida del acceso de más de 11 millones de mujeres y niñas a anticonceptivos, que podrían resultar en más de 4,2 millones de embarazos no deseados y más de 8.000 muertes maternas adicionales, tan solo en un año.
No solo se trata de una disminución de la financiación para la salud y los derechos reproductivos, sino también de una enorme presión ideológica y política. Esto se manifiesta, por ejemplo, en la reinstauración y ampliación de la ley mordaza que prohíbe que las organizaciones internacionales que reciban fondos estadounidenses ofrezcan información sobre servicios legales de aborto. Además, se firmó de nuevo la Declaración de Consenso de Ginebra, una coalición antiabortista que repudia derechos reproductivos ampliamente reconocidos internacionalmente, al tiempo que busca apoyos y adhesiones de más países. Al mismo tiempo, el donante ha puesto fin a sus aportaciones a agencias como UNFPA, OMS, ONUSIDA y ONU Mujeres, e introducido una gran incertidumbre sobre la financiación de otros programas e iniciativas internacionales clave.
Aún se tardará en conocer el impacto global de estas medidas. Entre sus posibles repercusiones se encuentra la pérdida de vidas y el aumento del sufrimiento de millones de mujeres y niñas y sus familias, pero también el retroceso y derrumbe de muchos de los avances que se habían producido a lo largo de los años, y con mucho esfuerzo, en los derechos humanos y reproductivos.
🧠 Reflexiona antes de seguir
En un contexto de drástica reducción de la financiación humanitaria y creciente presión política sobre los derechos reproductivos, ¿cómo deberían las organizaciones humanitarias defender y mantener los avances conseguidos en salud sexual y reproductiva?
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Itinerario de aprendizaje
Esta página forma parte de: Nutrición en crisis humanitarias: del hambre a la protección integral.
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Abarca, B. (22 de marzo de 2026). Introducción a la salud sexual y reproductiva en emergencias: derechos, MISP y crisis de 2025. Salud Everywhere. https://saludeverywhere.com/salud-en-crisis-humanitarias/derechos-y-salud-reproductiva-en-emergencias/
Enlaces externos
- Qaddoour, 2026. The humanitarian-development nexus and sexual and reproductive health interventions in fragile settings: A scoping review.
- Miyares, 2026. Costs and cost-effectiveness of CHW programs for maternal, newborn, and child health (MNCH).
- Global Health Cluster, 2025. The Minimum Initial Service Package for Sexual and Reproductive Health – Process Evaluation. Cross-contexts synthesis: Chad, Ethiopia, Gaza, and Mozambique.
- Singh, 2025. Protecting global sexual and reproductive health and rights in the face of retrograde US policies and positions.
- Bhutta, 2025. Implications of the USAID U-turn on women’s health globally.
- OHCHR, 2022. Comprehensive approach to promoting, protecting and respecting women’s and girls’ full enjoyment of human rights in humanitarian situations.
- WRC, IAWG, 2021. Minimum Initial Service Package MISP For Sexual and Reproductive Health (SRH) in Crisis Situations: a Distance Learning Module.
- FP2020, 2020. Ready to Save Lives: A Preparedness Toolkit for Sexual and Reproductive Health Care in Emergencies.
- UNFPA, 2019. Sexual and Reproductive Health and Rights: An Essential Element of Universal Health Coverage.
- Toan Tran, 2018. Wishful thinking versus operational commitment: is the international guidance on priority sexual and reproductive health interventions in humanitarian settings becoming unrealistic?
- Starrs, 2018. Accelerate progress—sexual and reproductive health and rights for all: report of the Guttmacher–Lancet Commission.
- IAWG, 2018. Inter-agency field manual on reproductive health in humanitarian settings.
- Chynoweth, 2014. Advancing reproductive health on the humanitarian agenda: the 2012-2014 global review.
- IAWG, 2004. Inter-Agency Global Evaluation of Reproductive Health Services for Refugees and Internally Displaced Persons.
- Women’s Commission for Refugee Women and Children, 1994. Refugee Women and Reproductive Health Care: Reassessing Priorities.
