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¿Cómo es trabajar en una organización humanitaria?

¿Cómo es trabajar en una organización humanitaria?
Texto y foto: Bruno Abarca

Muchas personas interesadas en dedicarse profesionalmente a la cooperación internacional o la acción humanitaria desconocen cómo funcionan por dentro las organizaciones con las que podrían trabajar.

Es importante entender en qué se parecen y en qué se diferencian. Estas particularidades no solo se reflejan en su identidad y misión, sino que también determinan cómo se distribuyen y desempeñan las funciones profesionales dentro de cada una. Esto puede llegar a condicionar enormemente la vivencia y experiencia de cada una de las personas que trabajan en ellas.

Por qué no hay dos organizaciones humanitarias iguales

El sistema humanitario ha evolucionado a lo largo de más de dos siglos, conformándose hoy por una enorme red de organizaciones de diferentes tipos.

Más allá de las clásicas diferencias entre agencias de Naciones Unidas y ONG, para entender bien por qué no existen dos organizaciones humanitarias iguales hay que profundizar en más factores.

El contexto histórico que motivó el nacimiento de cada organización determina en gran parte su identidad y valores

Si existe una organización humanitaria radicalmente diferente a todas las demás, es el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), fundado en 1863. El CICR se define por su relación con el derecho internacional y el mandato legal específico que le fue otorgado por los Convenios de Ginebra y los Estados. Por ello está fuertemente ligado a la neutralidad estricta, la imparcialidad y la independencia.

Existen otros actores, como las grandes agencias de Naciones Unidas (ACNUR, PMA, UNICEF) que, aunque nacieron casi un siglo después, son organismos intergubernamentales. Por su mandato, otorgado por los países miembros de las Naciones Unidas, y por la manera en la que se ha diseñado y ha evolucionado la arquitectura del sistema humanitario, concentran dos tercios de toda la financiación humanitaria pública y lideran, junto con otras agencias más recientes (como OCHA), su coordinación. Su volumen, sin embargo, también conlleva grandes niveles de burocracia interna.

Aunque algunas pocas ONG son incluso anteriores a las grandes agencias de las Naciones Unidas (como Save the Children, fundada en 1919), la mayoría son mucho más recientes. Entre las más veteranas está Médicos Sin Fronteras, nacida en 1971 de la frustración por el silencio humanitario ante atrocidades. Esto define en gran parte la identidad de una organización que se distancia de la neutralidad silenciosa ante las atrocidades y violaciones de los derechos humanos. También es una organización de emergencia de primera línea que a menudo asume mayores riesgos operativos.

La mayoría de ONG que nacieron y se desarrollaron a partir de los años 90 lo hicieron en un contexto marcado por el fin de la Guerra Fría y el genocidio de Ruanda. Muchas de estas organizaciones, pese a responder también en emergencias y con una fuerte base de respeto a los principios humanitarios, se distancian de las anteriores por tener un enfoque mucho más basado en derechos y por alinearse fuertemente con estándares técnicos y mecanismos de coordinación surgidos en este periodo.

Finalmente tenemos a las organizaciones nacidas en los primeros años del siglo XXI. Muchas de estas ONG (gran parte de las cuales son nacionales y locales) nacen con una visión muy crítica del sistema humanitario en el que se han visto obligadas a desarrollarse y de sus cimientos coloniales: un sistema controlado por agencias de las Naciones Unidas, en el que ONG occidentales dictan estrategias y estándares técnicos. Por ello reclaman una transferencia de poder real y financiación humanitaria a las comunidades y la sociedad civil organizada de los países donde se producen las crisis humanitarias.

El país de origen de las organizaciones también importa

La heterogeneidad no solo depende del momento histórico en que nacieron las organizaciones, sino también del lugar en el que lo hicieron. En este sentido, y aunque resulta imposible abordar las diferencias entre todos los países, puede servir de ejemplo explorar algunas diferencias entre ONG internacionales europeas y las estadounidenses.

Aunque hay muchos más factores que determinan diferencias, hay ciertos patrones geográficos relativamente comunes, relacionados con la neutralidad y la dependencia de poderes estatales. Así, las organizaciones europeas tradicionalmente han heredado los valores “Dunantistas” del CICR. Muchas, además, han sido tradicionalmente “rebeldes” en cuanto a la aceptación de estándares internacionales y muy críticas ante intentos de politizar la ayuda internacional. Muchas organizaciones estadounidenses, sin embargo,  parten de una tradición “Wilsoniana”, en la que aceptan tener fuertes vínculos con la política exterior y financiación de su gobierno.

Todo esto, en cualquier caso, no deja de ser un reduccionismo algo simplista que, en ocasiones, es sencillamente incorrecto.

La experiencia profesional varía mucho entre organizaciones grandes o más pequeñas, o según el modelo de financiación

El tamaño de las organizaciones, en gran parte dependiente de su modelo y volumen de financiación, también puede marcar grandes diferencias en sus principios y valores, y en la experiencia profesional de sus equipos.

Hay grandes organizaciones en las que gran parte del trabajo consiste en expandir su crecimiento, hacer visible su marca y tratar de captar más fondos y recursos para poder prestar más y mejor asistencia humanitaria. Aunque su volumen puede permitir captar mejor talento y desarrollar mayor capacidad operativa y técnica, también supone una importante carga administrativa y burocrática y un distanciamiento de las comunidades.

Por el contrario, hay muchas organizaciones pequeñas (generalmente locales) que mantienen una cercanía y confianza muy estrechas con las comunidades en las que trabajan, lo que les otorga un gran conocimiento del contexto operativo. Sin embargo, su menor acceso a financiación para cubrir costes indirectos y estructurales les limita las posibilidades de crecimiento. También disponen de menos recursos para mantener sistemas de seguridad o para retener personal con talento y experiencia, altamente demandado por organizaciones mayores que ofrecen mejores condiciones laborales y de desarrollo profesional.

La independencia de fuentes de financiación pública, o el acceso a financiación multianual y flexible, principalmente de origen privado, también determina mayor libertad operativa. Esto además se traduce en menor necesidad de que el personal dedique tiempo y esfuerzo a buscar financiación, redactar proyectos para convocatorias o rendir cuentas hacia múltiples donantes con complejos requisitos administrativos.

¿Qué funciones existen dentro de una organización humanitaria?

Pese a las grandes diferencias entre organizaciones humanitarias, todas ellas cuentan con personal que cubre funciones esenciales. La diferencia, en ocasiones, está en la cantidad de personas que se dedican a estas funciones y su nivel de especialización, así como la manera en que estas funciones se distribuyen entre departamentos, el peso de cada uno de ellos y el modo de relacionarse y colaborar entre ellos.

Funciones técnicas y programáticas

Posiblemente, el núcleo de cualquier organización humanitaria es todo aquello relacionado con las intervenciones en el terreno. Esto incluye el análisis del contexto y el diseño, implementación y monitoreo de proyectos.  

Estas funciones, habitualmente, se realizan en conjunto entre equipos multidisciplinares. En organizaciones con una misión o mandato relacionada con la salud, estos equipos incluyen perfiles técnicos más o menos especializados en salud pública, salud sexual y reproductiva, nutrición, salud mental, epidemiología, agua y saneamiento, o la promoción de la salud y la higiene, entre otras áreas. Igualmente, en estos equipos multidisciplinares el personal técnico trabaja de la mano de especialistas en diferentes campos relacionados con la gestión de proyectos, en incidencia política y en monitoreo, evaluación y aprendizaje, por ejemplo.

De estos equipos depende la pertinencia de las intervenciones humanitarias, su fundamento en la mejor evidencia científica disponible y lecciones aprendidas, su adaptación al contexto y su alineación con las prioridades y estándares técnicos marcados por el sistema humanitario en su conjunto.

Funciones de soporte

La ejecución de proyectos, sin embargo, no es posible sin otras funciones indispensables, que sostienen y garantizan la disponibilidad de recursos, entre otras cosas. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, las siguientes:

  • Administración y finanzas, desde donde llevan todo lo referente a contabilidad, presupuestos, control de gastos e ingresos y auditoría.
  • Marketing y captación de fondos, desde donde se dirige la estrategia de marca y marketing, se establecen alianzas con empresas y donantes privados, y se busca la colaboración de personas particulares que quieran donar o hacerse socias.
  • Comunicación, para dar a conocer al público general lo que hacemos y por qué lo hacemos, ya sea con fines de sensibilización o de captación de fondos.
  • Personal, para encontrar, desarrollar y mantener el talento que la organización necesita.
  • Servicios Generales, incluyendo información, mensajería, seguridad, mantenimiento, limpieza, etc.
  • Sistemas, para todo lo relacionado con equipos informáticos, telecomunicación, seguridad de los datos y herramientas digitales.
  • Logística, incluyendo responsabilidades relacionadas con compras y aprovisionamiento, gestión de vehículos, almacenamiento, stock, distribución de productos, y hasta gestión de la seguridad, por ejemplo.

Funciones estratégicas y de gobernanza

Finalmente, existe un tercer grupo de funciones, muy variadas, que definen la orientación general de la organización y lideran la toma de muchas decisiones clave.

Las personas que desempeñan estas funciones son quienes a menudo toman la difícil decisión final sobre dónde intervenir y cómo mantener el rumbo de la organización, su misión, valores y principios frente a amenazas y adversidades. Además, desde estas posiciones, a diferentes niveles, se suelen liderar las relaciones institucionales con autoridades, donantes y otros actores. En muchos casos, bajo el paraguas de estas funciones también se incluye la definición de importantes políticas internas, como aquellas relacionadas con la igualdad de género, la transversalización de la protección, la localización, la transparencia y rendición de cuentas, o la protección del medio ambiente.

Estructuras internas y modelos organizativos

Resulta lógico comprender que, aunque muchas de estas funciones sean necesarias en cualquier tipo de organización humanitaria, existen enormes disparidades en cómo se distribuyen y coordinan.

En organizaciones grandes a menudo hay mayor especialización y diferencia funcional entre niveles geográficos

No es lo mismo una pequeña organización que solo trabaja en una pequeña área geográfica, que una gran ONG o agencia que trabaja en múltiples países o que forma parte de una red internacional con mecanismos comunes de concertación. Cuanto más personal hay, las funciones suelen ser más especializadas, mientras que en pequeñas organizaciones se requiere una gran polivalencia.

Igualmente, tampoco es igual el trabajo de la pediatra que atiende a pacientes en clínicas móviles, que el de la pediatra que desde la capital del país da apoyo a los equipos de cinco provincias para garantizar los estándares técnicos, o el de la pediatra que desde una sede internacional lidera el desarrollo e implementación de guías técnicas o da consejo técnico a sus compañeras cuando lo necesitan, por ejemplo. Aunque comparten una misma base profesional, cada una de estas personas realiza funciones completamente diferentes (todas complementarias y necesarias) que dependen de cómo estas se distribuyen según un modelo organizativo.

El grado de descentralización y la forma de colaborar con otras entidades también es determinante

En organizaciones con estructuras centralizadas, muchas decisiones clave son solo tomadas en los niveles jerárquicos más elevados. Sin embargo, cuando los modelos organizativos son más descentralizados, suele aumentar la autonomía y responsabilidad en la toma de decisiones, lo que puede requerir perfiles profesionales con mayor experiencia y capacidad.

Además, la vivencia de cada profesional también puede variar dependiendo de las dinámicas de trabajo con otras organizaciones socias. Por ejemplo, cuando la implementación directa de actividades se delega a otros actores con los que se trabaja en consorcio o alianza, las funciones técnicas pueden pasar a tener más bien un rol de supervisión, coordinación o fortalecimiento institucional.

Cómo es trabajar en cooperación

Cómo citar esta página

Abarca, B. (16 de marzo de 2026). ¿Cómo es trabajar en una organización humanitaria?. Salud Everywhere. https://saludeverywhere.com/trabajar-en-accion-humanitaria/trabajar-organizacion-humanitaria/

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