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¿Cooperación al desarrollo o acción humanitaria? Diferencias, nexo y tensiones
- Página actualizada el15 de marzo de 2026

La cooperación para el desarrollo y la acción humanitaria son los dos grandes pilares de la cooperación internacional. En muchos casos comparten características como actores, vías de financiación y funcionamiento por proyectos. Sin embargo, también tienen objetivos, marcos temporales, acciones y principios distintos. En cualquier caso, están profundamente relacionadas, especialmente en contextos en los que las crisis humanitarias se cronifican. Los intentos por mejorar esa relación y coordinación entre ambos ámbitos han derivado en un ambicioso (y debatido) marco conceptual: el nexo humanitario-desarrollo-paz.
Tabla de contenidos:
Diferencias y relación entre la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria
Dos enfoques distintos, bajo un mismo paraguas: cooperación internacional
La cooperación internacional es un marco global de colaboración. En él participan diversos actores con el fin de problemas de carácter humanitario, social, económico o técnico. Bajo este gran paraguas existen dos pilares operativos fundamentales: la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria.
Estos dos ámbitos de la cooperación internacional, uno más humanitario y el otro enfocado en el desarrollo, en realidad tienen muchas similitudes desde una perspectiva técnica. Por ejemplo, ambos operan bajo una lógica de proyectos y su gestión basada en resultados en torno a la seguridad alimentaria, servicios básicos como el agua, la salud y la educación, o la lucha contra el hambre, por ejemplo. Estos proyectos, además, siguen un proceso analítico y metodológico similar en ambos sectores, del análisis del contexto y las necesidades a la implementación de acciones y su monitoreo y evaluación.
Desde una perspectiva más sistémica, la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria también comparten, al menos en parte, actores, mecanismos y financiación. De hecho, la mayoría de los fondos para ambos ámbitos se agrupan bajo el concepto de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Es más, también hay estándares y principios éticos comunes como la igualdad de género, el enfoque basado en derechos, la localización o la rendición de cuentas a las comunidades (y no solo a los donantes).
Sin embargo, también existen diferencias entre ambos sectores, tanto en muchos aspectos relacionados con la aplicación práctica de todo lo anterior como en cuestiones más profundas.
Principales diferencias entre la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria
La acción humanitaria y la cooperación al desarrollo, a pesar de sus similitudes, tienen también importantes diferencias en su marco temporal, objetivo y principios. Esto determina, obviamente, diferencias entre las acciones de los proyectos y entre los actores, que se suelen alinear más con uno u otro ámbito.
En primer lugar, mientras que la acción humanitaria busca aliviar el sufrimiento en emergencias humanitarias, desde la base ética e ideológica del humanitarismo, la cooperación para el desarrollo persigue metas más transformadoras y sostenibles, tratando de abordar las causas fundamentales de las crisis. Para ello, busca fortalecer a las instituciones públicas y crear oportunidades para que las personas puedan salir de la pobreza y mejorar sus condiciones de vida, generalmente con una visión más ambiciosa de la participación comunitaria y el empoderamiento.
En segundo lugar, y precisamente por este motivo, las acciones humanitarias en emergencias suelen ser más rápidas e inmediatas. El alivio del sufrimiento y la protección de la vida de las personas afectadas no pueden esperar años a producirse. Por el contrario, los cambios que busca producir la cooperación al desarrollo no se pueden alcanzar en unos meses. Algunos objetivos de desarrollo son sistémicos y de gran calado y pueden requerir muchos años.
En tercer lugar, por el tipo de contexto en el que se interviene y los actores con los que se trabaja, existen importantes diferencias en los principios que guían a ambos sectores. Así, la acción humanitaria responde a crisis relacionadas con conflictos, desplazamientos e incluso el colapso de las autoridades públicas. Por ello, sus principios humanitarios se centran en imperativos éticos y en tratar de conseguir acceso a las personas afectadas. Por el contrario, los principios de la cooperación para el desarrollo se centran más en su efectividad:
- Apropiación nacional. Los países en desarrollo deben ser quienes lideren sus propias prioridades de desarrollo.
- El foco en los resultados. Las inversiones deben buscar cambios medibles y sostenibles para la erradicación de la pobreza, la reducción de la desigualdad o el desarrollo sostenible.
- Alianzas inclusivas. Las relaciones entre actores deben ser colaborativas y basadas en la confianza y el respeto mutuos.
- Transparencia y rendición de cuentas: La información debe compartirse de manera abierta, bajo un marco de responsabilidad mutua y compartida.
Las diferencias entre el desarrollo y la acción humanitaria a veces se difuminan o relacionan estrechamente
A pesar de estas diferencias, lo cierto es que los conflictos cada vez son más prolongados, con lo que las líneas que separan la cooperación para el desarrollo de la acción humanitaria a menudo se desdibujan. Cuando las crisis humanitarias duran años, no tiene sentido continuar ofreciendo a las personas afectadas la misma asistencia de la fase más aguda de la emergencia. En esos casos, la respuesta humanitaria se adapta a formas y mecanismos con muchos puntos en común con la cooperación al desarrollo.
Por otra parte, las crisis humanitarias suelen causar un enorme impacto negativo en el desarrollo de los países y comunidades afectadas. Si la cooperación internacional invierte en desarrollo, además de en ayuda humanitaria, puede ser una gran ayuda para que, superada la emergencia aguda, puedan acelerar su recuperación y revertir la situación.
Por estos y otros motivos, desde hace años se aboga por una mejor conexión y coordinación entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo. Así se trata de abordar la vulnerabilidad a la que se enfrentan las personas antes, durante y después de una crisis humanitaria. Esto se ha perseguido desde los años 90 con diferentes enfoques, como la vinculación del socorro, la recuperación y el desarrollo, la agenda de resiliencia, la reducción del riesgo de desastres o la sensibilidad al conflicto. La última variante de estos esfuerzos va más allá de una transición técnica de una fase a otra y propone un cambio sistémico: el Nexus humanitario-desarrollo-paz.
El Nexo humanitario-desarrollo-paz: de la teoría a la práctica
El enfoque de Nexo propone una integración simultánea de los tres elementos
Aunque no podamos predecir el futuro, sabemos que cada vez hay más crisis humanitarias más recurrentes, que los conflictos cada vez son más complejos y prolongados y que estas emergencias se exacerban por la degradación medioambiental y el cambio climático. Por ello, no basta con entender la relación entre la acción humanitaria, el desarrollo y la paz solo de manera secuencial.
Lo que el Nexo sugiere es que los tres elementos deben implementarse al mismo tiempo. No podemos terminar a que pase la emergencia humanitaria para empezar a pensar en el desarrollo a largo plazo porque no si no se resuelven los problemas estructurales que llevaron al conflicto, éste va a continuar. Igualmente, no tiene sentido trabajar en cooperación para el desarrollo sin anticipar ni prepararse para una eventual respuesta humanitaria o sin tratar de mantener la paz.
Para poder hacer frente a esto de manera efectiva hacen falta cambios en la manera de trabajar de los actores humanitarios y de cooperación. El nexo humanitario-desarrollo-paz requiere colaboración entre actores que hasta ahora trabajaban por separado e importantes cambios estructurales en cómo se coordina, financia y produce la cooperación internacional.
El nuevo enfoque pretende resultar en un cambio de objetivo, de “ofrecer ayuda” a “acabar con la necesidad”.
Recomendaciones prácticas para aplicar el Nexo
Con la World Humanitarian Summit y el Grand Bargain de 2016, la vinculación entre el desarrollo, lo humanitario y el mantenimiento o la construcción de la paz recibió un fuerte empujón por parte de numerosos actores. Así, el Nexo humanitario-desarrollo-paz no solo se planteó como marco teórico, sino que también se priorizó el desarrollo de herramientas para llevarlo a cabo.
En 2018, el Nexus terminó concretándose más allá de un tema conceptual en orientaciones prácticas para su aplicación y operacionalización por los donantes. Ese año, el Comité de Ayuda al Desarrollo (DAC) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), que agrupa a los más de 30 principales países donantes, publicó un acuerdo para la operacionalización del Nexus con once recomendaciones para una mejor coordinación, programación y financiación de la ayuda (así como acciones clave para cada recomendación):
- Analizar las causas subyacentes y los factores (drivers) que contribuyen a los conflictos.
- Proporcionar recursos apropiados para el liderazgo de la coordinación efectiva entre los actores humanitarios, de desarrollo y de paz.
- Utilizar la incidencia política y otras herramientas para prevenir crisis, resolver conflictos y construir paz.
- Priorizar la prevención, la mediación y la construcción de la paz, invirtiendo en desarrollo siempre que sea posible.
- Poner a las personas en el centro, evitando la exclusión y promoviendo la igualdad de género.
- Asegurar la sensibilidad al conflicto de las acciones, para que no provoquen daños no intencionados y consecuencias negativas.
- Adaptar los programas de desarrollo, paz y humanitarios para abordar de manera efectiva los riesgos presentes en contextos de crisis y conflicto.
- Fortalecer las capacidades de actores nacionales y locales.
- Invertir en el aprendizaje y la generación de evidencia.
- Desarrollar estrategias de financiación para garantizar una asignación efectiva de recursos.
- Usar financiación multianual, flexible y predecible siempre que sea posible.
Estas recomendaciones no solo tienen valor de forma aislada, sino que conectan la necesidad de abordar las necesidades de la población afectada desde la paz, el desarrollo y la acción humanitaria, con otros elementos que se han identificado como clave para una reforma humanitaria. Así el Nexus está necesariamente conectado con la localización, la participación comunitaria y la necesidad de una financiación humanitaria de mejor calidad.
Muchas organizaciones han hecho suyo el Nexo, al menos en teoría
Desde su publicación, donantes y actores humanitarios se han adherido a estas recomendaciones, incluyendo ONGs y agencias de Naciones Unidas. Por ejemplo, el IASC adoptó el Nexus como prioridad estratégica de 2018 a 2020. Todo esto ha resultado en una montaña de posicionamientos, guías, documentos de orientación y hasta reconocidos marcos de colaboración entre actores, como el Global Compact on Refugees, publicado en 2018 por las Naciones Unidas. Este nivel de avances normativos resulta impresionante, dada la complejidad del tema y la enorme diversidad de actores implicados.
Muchos actores también han sido capaces de trasladar estas recomendaciones a su propia manera de trabajar. Algunas de ellas han reorganizado sus estructuras internas de gestión para una mejor integración de los diferentes enfoques o han actualizado sus programas y estrategias con esta visión en mente. Otras, además, han priorizado acciones de preparación ante eventuales emergencias humanitarias, o han desarrollado herramientas para mejorar su sensibilidad a los conflictos. Importantes donantes como el Banco Mundial también se han abierto a intervenir en emergencias humanitarias prolongadas y países en conflicto.
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¿En qué condiciones puede el Nexo humanitario-desarrollo-paz comprometer los principios humanitarios de neutralidad e independencia, y cómo debería una organización gestionar esa tensión?
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Tensiones en la operacionalización del Nexo humanitario-desarrollo-paz
El nexo ha generado un consenso bastante amplio, al menos en teoría. En la práctica, no obstante, surgen tensiones al aplicar una idea que no resulta tan sencilla como parece a simple vista.
Falta entendimiento para la aplicación práctica del Nexo
Aún hay importantes lagunas en el entendimiento y colaboración entre actores, en la participación de la sociedad civil en los procesos y discusiones, o en la integración efectiva de la paz en lo demás. Igualmente, todavía se necesita mayor entendimiento sobre la manera de afrontar los posibles problemas que pueden resultar del Nexus para la acción humanitaria. Por todo ello, en ocasiones aún se ve el Nexo humanitario-desarrollo-paz como una propuesta más conceptual que práctica.
Hay miedo al posible efecto negativo del Nexo en la acción humanitaria
Algunas personas han expresado preocupación por que la acción humanitaria se diluyera en una agenda de desarrollo y resiliencia, o por que se pudiesen diluir los principios humanitarios.
Por una parte, si los actores humanitarios son percibidos en algunos contextos como colaboradores en acciones de desarrollo u operaciones de paz, su labor se puede ver efectivamente comprometida. Es más, las operaciones de paz son normalmente percibidas como implicadas directas en las dinámicas de los conflictos, lo que puede chocar con principios como la neutralidad. Por otra parte, los proyectos de desarrollo suelen estar liderados por las autoridades públicas, lo que puede chocar con el principio de independencia. Si el público y los actores con los que las organizaciones humanitarias en ocasiones deben negociar acceso a las poblaciones afectadas perciben en ellas una falta de independencia o neutralidad, las negociaciones se pueden ver perjudicadas.
Además, el Nexo puede empeorar los problemas de financiación. Básicamente, si no aumentan los recursos económicos para la cooperación internacional, con los mismos recursos con los que antes solo se hacía acción humanitaria (por ejemplo) ahora también hay que hacer mantenimiento de paz y desarrollo. Como resultado, la protección de los más vulnerables se puede ver comprometida.
El Nexo tiene una retórica confusa que dificulta su aceptación
Muchas personas han criticado la vaguedad -al menos inicial- del enfoque, lo confuso de su retórica, y la dificultad para poder llevar la idea a una aplicación práctica concreta. Las bromas sobre lo difícil de entender el Nexus han sido recurrentes y reflejan que, en muchos entornos, la propuesta ha tardado en calar o directamente no lo ha logrado.
También hay voces que simplemente piden que esta propuesta se sustente en evidencia de efectividad, y no solo en aparentes buenas ideas.
No es fácil integrar el tercer elemento del Nexo: la paz
Desde el inicio hubo preocupaciones por la posible vinculación con acciones militares en procesos de paz, fruto de la indefinición de la propuesta en la manera de entender la paz. Ha habido tensiones entre la acción humanitaria y el Nexus, por ejemplo en Mali, donde las fuerzas militares de la misión de paz de Naciones Unidas MINUSMA ofrecieron proyectos y servicios humanitarios, politizando y poniendo en riesgo la percepción de la neutralidad de los actores humanitarios.
Ha sido necesario aclarar, primero, que «paz» en el Nexus se refiere a peacebuilding y no a acciones militares de paz. También se ha explicado que lo más importante de la integración de la paz en el Nexus posiblemente sea la sensibilidad al conflicto de los actores humanitarios. Esto requiere que analicen y tengan precauciones con el efecto potencial que las acciones humanitarias pueden tener en una zona de conflicto.
Finalmente, se ha planteado que, en contextos altamente politizados y militarizados, tal vez el Nexo no sea recomendable ni viable..
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Esta página forma parte de: El corazón del humanitarismo: fundamentos, ética y dilemas actuales.
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Cómo citar esta página
Abarca, B. (16 de marzo de 2026). ¿Cooperación al desarrollo o acción humanitaria? Diferencias, nexo y tensiones. Salud Everywhere. https://saludeverywhere.com/accion-humanitaria-y-cooperacion-al-desarrollo/cooperacion-desarrollo-accion-humanitaria-diferencias-nexo/
Enlaces externos
- ALNAP, 2025. Explain: The Humanitarian-Development-Peace (HDP) Nexus.
- IASC, 2024. Mapping Good Practice in the Implementation of Humanitarian-Development-Peace Nexus Approaches – Synthesis Report.
- IASC, 2023. Guidance Note : Advancing the humanitarian-development-peace nexus approach through IASC global clusters.
- OECD, 2022. The HDP Nexus interim progress review.
- European Union, 2022. HDP Nexus: challenges and opportunities for its implementation.
- GEPD, 2022. Rebuilding trust through effective development cooperation.
- The New Humanitarian, 2020. Triple nexus.
- IASC, 2020. Issue paper: Exploring peace within the Humanitarian-Development- Peace Nexus (HDPN).
- IASC, 2020. Light guidance on collective outcomes.
- Oxfam, 2019. The humanitarian-peace-development nexus. What does it mean for multi-mandated organizations?
- UN, 2018. Global Compact on Refugees.
- OECD, 2018. DAC Recommendation on the Humanitarian-Development-Peace Nexus.
- OECD, 2011. Busan Partnership for Effective Development Co-operation.
- Slim, 2000. Dissolving the difference between humanitarianism and development. the mixing of a rights-based solution.
- Slim, 1995. What is development?
